La lavanda, sedante y aromática

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La lavanda (Lavanda angustifolia), también conocida como espliego, loróndola, alhucema, espígola, tuma, alfezema o espigol, es un arbusto de aroma característico que puede alcanzar entre los 50 y 80 cm de altura.

Tiene tallos leñosos muy ramificados de los cuales nacen ramas herbáceas profusamente cubiertas de hojas angostas, opuestas y alargadas, de un color verde oscuro o grisáceo.

Las flores son muy pequeñas, de color azul-violáceo y aroma muy intenso y característico distribuidas en espigas.

La planta florece en verano y la recolección de las flores para uso medicinal se lleva a cabo en los meses de Julio y Agosto.

Las partes de la planta que se utilizan son las flores secas o frescas. De ellas se extrae el aceite esencial, que es la parte más utilizada de esta aromática.

Un poco de historia

En la época de los egipcios, ya se utilizaba la lavanda para elaborar fragancias y desinfectar ambientes.

Los romanos también le deban uso como perfume, además de utilizarlo como condimento en sus platos, para aseo personal y como repelente de mosquitos.

En la época medieval, las llamadas «lavanderas», perfumaban las prendas de manera natural poniéndolas a secar sobre matas de lavanda.

El famoso médico Dioscórides, ya se valía de los efectos terapéuticos de la lavanda.

Más recientemente, en el siglo XX, uno de Ios mentores de la aromaterapia, René-Maurice Gattefosé, usaba la lavanda en la recomposición cutánea por quemaduras y heridas.

Cultivo de la lavanda

La forma de reproducción más conveniente en el caso de la lavanda es mediante esquejes.

Al inicio de la primavera, se cortan unas ramitas de unos diez a quince centímetros, dejando sólo unas pocas hojas en los extremos.

Se deshoja la parte inferior, dejando el tallo liso.

Se elabora un sustrato con una buena cantidad de arena, para posibilitar un buen drenaje.

Se hunde cada ramita unos tres centímetros en macetas pequeñas o semilleros y se refuerza alrededor con más sustrato.

Se colocan en un lugar con poca luz, o a la sombra.

Deben ser regadas diariamente para mantener la humedad, pero evitando los excesos.

Se mantienen así hasta que se enraícen las plántulas, momento en el cual podrán trasladarse a su lugar definitivo.

Planta de lavanda

Cuidados de la lavanda

La lavanda necesita de mucha luz solar y calor.

El sustrato donde se plante, debe poseer un buen drenaje para evitar el exceso de humedad que puede causar la aparición de enfermedades relacionadas con hongos.

Con respecto al riego, se riega una o dos veces por semana en época estival, y una vez cada diez días en la invernal.

Cuándo recolectar la lavanda

Las flores de lavanda se deben cortar durante el verano, de preferencia en un día seco, para evitar que se pudran durante el secado.

Se cortan las flores con parte del tallo (unos diez o quince centímetros) para facilitar el secado.

Secado y conservación de la lavanda

Una vez que se tienen las flores recogidas, se atan formando ramilletes de unas diez ramitas con una cuerda de algodón y se cuelgan de otra cuerda bocabajo.

Se mantienen así, en un lugar seco y a la sombra, por unos diez días o dos semanas.

Una vez bien secas las flores de lavanda, se puede proceder a limpiarlas.

Se cortan los tallos que no son útiles.

Las flores se pueden desmenuzar o dejarlas enteras.

Luego, en un frasco de cristal bien limpio y seco, se introducen todas las flores, máximo hasta ¾ partes de su capacidad.

Se guarda este frasco en un lugar seco y oscuro.

Las flores de lavanda conservadas en condiciones ideales, pueden mantener sus propiedades hasta por un año. Pasado ese tiempo, es conveniente desecharlas y cosechar nuevas flores. hair and hairstyles directory, with images, tips, tricks and all you need for your haircare hairstyles Directory

Propiedades medicinales de la lavanda

La lavanda es digestiva, relajante y antiespasmódica.

Se toma en forma de tisana para combatir cólicos e indigestiones.

Para combatir el insomnio y el nerviosismo, dos infusiones de lavanda, tomadas antes de acostarse, ayudan a contrarrestar la excitación nerviosa y proporcionan una acción sedante y relajante.

Alrededor de 50 gramos de flores de lavanda preparadas en una infusión endulzada con miel bastan para eliminar una fuerte tos y las inflamaciones de garganta y faringe.

También se conoce que unas gotas de esencia de lavanda aplicadas sobre las heridas actúan como un efectivo cicatrizante y desinfectante.

Pero la lavanda también tiene otros usos, principalmente, como ingrediente en preparados de cosmética natural como desodorantes, perfumes y ambientadores.

Su aroma también ahuyenta a los insectos, en especial a los mosquitos.

En aromaterapia, es utilizada por sus propiedades sedantes.

Igualmente, los sahumerios e inciensos de lavanda desinfectan los ambientes cerrados.

Consumo de la lavanda

La lavanda se consume y aplica de diversas maneras.

Para su uso interno, se suelen utilizar las infusiones, para lo cual se debe poner a calentar 1/4 litro de agua con una cucharadita de lavanda hasta que hierva. Se toma una taza en el desayuno y otra con la comida.

En extracto fluído, se consumen 20 gotas tres veces al día.

Para uso externo, se puede preparar un baño de inmersión con 50 gramos de flores secas en 20 litros de agua para el baño.

Y para ayudar a cicatrizar heridas, se utiliza el aceite esencial (al 2% disuelto en alcohol) como desinfectante de heridas y cicatrizante.

Aceite de lavanda

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